México garantiza a EU erradicar la simulación sindical

En el acuerdo alcanzado por ambas partes esta semana para actualizar su Tratado de Libre Comercio (TLC), México se comprometió con Estados Unidos a emprender cambios legislativos específicos para garantizar el derecho a la negociación salarial colectiva, lo que implica terminar con los llamados “contratos de protección”.

En México estos contratos han servido durante años para mantener bajos los salarios trabajadores, quienes en numerosos casos se ven obligados a pertenecer a sindicatos cuyas dirigencias –no democráticas– renuncian a pelear por sus derechos en beneficio de los patrones. Estos sindicatos son conocidos popularmente como sindicatos blancos o sindicatos de empresa.

“El Capítulo Laboral (del acuerdo México-EU) incluye un anexo sobre representación de trabajadores en negociaciones colectivas en México, bajo el cual este país se compromete a efectuar acciones legislativas para otorgar el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva”, afirmó la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR, por su sigla en inglés) en un reporte sobre puntos generales de la negociación del nuevo acuerdo de libre comercio con México.

Más aun, de acuerdo con la USTR, México se comprometió a adoptar y mantener en la ley y en la práctica los derechos laborales como se plantean por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), lo que implicaría, por ejemplo, la obligación de ratificar el convenio 98 de la OIT que garantiza, precisamente, el derecho a la libre sindicación.

Al garantizar este derecho, nuestro país se comprometería a garantizar tanto la libre afiliación sindical (sin condicionamientos de ningún tipo), como la libertad de los trabajadores de elegir democráticamente a sus representantes.

Diversos sindicatos, legisladores y funcionarios públicos en Estados Unidos y Canadá, países con los que México renegocia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), han manifestado que México compite deslealmente en la atracción de inversiones al tener una legislación laboral laxa que, al no proteger la negociación colectiva, da pie a salarios bajos.

“Desde la implementación del TLCAN, los salarios mexicanos, condiciones laborales y la capacidad de los trabajadores mexicanos de ejercitar sus derechos laborales, no ha mejorado, en realidad, en muchos casos ha empeorado”, acusó recientemente la AFL-CIO, la mayor central obrera de Estados Unidos.

Una oferta de mano de obra calificada, pero de bajo costo, ha sido un factor crucial de México para atraer inversiones manufactureras, propiciando en numerosos casos el traslado de líneas de producción de Canadá y Estados Unidos hacia México.

El martes pasado, al reincorporarse Canadá a las pláticas del TLCAN, en Washington, DC, su canciller Chrystia Freeland destacó que la flexibilización de México en los temas automotriz y laboral en la negociación que sostuvo con Estados Unidos era vista con buenos ojos por Canadá, pues “eso beneficiará a los trabajadores canadienses”.

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