Festejo en un Estadio Corona lleno por el 3-2 vs Monterrey

Desde antes del silbatazo inicial, ya había comenzado el partido con más ambiente y emotividad desde las tribunas, que se haya disputado durante el presente año en el estadio Corona.

Rayados y Guerreros protagonizaron un juego con aroma a liguilla, aunque falta demasiado para la conclusión del torneo regular, en el ambiente se respiraba ese aroma a partido eliminatorio, detonando la necesidad de vivir al máximo cada balón disputado. Horas antes del inicio del encuentro ya los aficionados se estaban saboreando un juego vibrante, “vienen bravos los Rayados, ya hubo broncas con la autoridad en la carretera de Monterrey a Torréon”, señalaba alguien en redes sociales, levantando expectativa más allá de lo que sucediera en la cancha.

Largas filas de coches dirigiéndose al moderno estadio advertían de la excelente entrada en las tribunas, la fiesta estaba preparada y nadie se la quería perder, retomar el liderato de la Liga MX era la expectativa de la nación albiverde. Ya en la explanada del estadio, había dos preguntas: ¿Va a jugar Djaniny? Y ¿podrá ganar Santos, aunque no juegue Djaniny?, el tiempo se encargaría de responderles a los laguneros que orgullosos vistieron sus camisetas santistas y apuraban el sorbo a sus bebidas para poder ingresar a las tribunas lo antes posible.

Y vaya que era necesario entrar temprano a ocupar su lugar, ya que apenas en los primeros minutos de juego, los visitantes inauguraron el marcador con un disparo de Funes Mori que fue desviado y dejó fuera de combate a Orozco, encendiendo las alarmas “y peor porque no está Djaniny”, decía temeroso un aficionado. Pero conforme la noche empezaba a cubrir el TSM, Santos se sintió más cómodo y llegaron sus goles, primero “Cabecita”, luego Furch, los Guerreros con ventaja al vestidor para ser despedidos con palmas de sus seguidores.

Eterno resultó el descanso para los espectadores, ávidos de más futbol de calidad, el cual llegó del lado local nuevamente al reanudarse las acciones, logrando Rodríguez su segunda anotación para desatar el festejo prematuro de los Guerreros. La fiel afición Rayada saltaba y cantaba pese a la tormenta que su equipo vivía en la cancha, ya los albiverdes volteaban a observarlos, pero no se observaron provocaciones por ninguno de los dos bandos, viviendo con tranquilidad el encuentro.

“Pato” Sánchez fue trabado dentro del área y Jorge Isaac Rojas marcó la pena máxima, situación que ha sido una “pesadilla” para los Rayados a lo largo del torneo, pero en esta ocasión sí convirtió “Nico” Sánchez para que el nerviosismo se hiciera presente durante el cierre del encuentro. Aunque los Rayados amenazaron, no se movieron más las redes de la portería defendida por Jonathan Orozco, el gozo invadió la tribuna albiverde y la decepción regiomontana se concretó, pero ahí paró todo, comprendieron los aficionados que se trata de solamente un juego, destacando el #FutbolYPaz que reinó en el TSM.

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