Tormentoso asesinato de embarazada en ritual satánico

Rincón de los Sauces.- Minutos de tremendo sufrimiento, horror, y una lenta agonía, fue lo que sufría Fernanda Pereyra, una joven de 26 años, que, al momento de su asesinato estaba embarazada.

Su cuerpo fue hallado en un descampado en la ciudad de Rincón de los Sauces, alrededor fueron encontrados restos de tablas, partes de palets, gomas y grandes cantidades de combustible, la joven fue reducida cenizas, lo único que quedó de ellas fue una cadenita que llevaba puesta.

Los peritos determinaron que había sido objeto de un extraño ritual, el lugar donde quemaron a la chica no había sido elegido al azar; el campo está ubicado en el kilómetro 6 de la ruta 6 y ella tenía 6 meses de gestación, “se trata de un gesto cruel y morboso dedicado al 666, el número bíblico de ‘La Bestia’”.

los restos de la joven fueron encontrados en una zona desolada. Foto: Diario uno
Tras el aterrador homicidio, ocurrido el 0 de julio, fueron detenidos la ex pareja de la joven, Luciano Hernández, y dos amigos de él, Osvaldo Castillo y Diego Marillán.

Según informaron fuentes del casos, los acusados están relacionados con el tráfico de drogas en la zona y practican satanismo y otras creencias de origen africano. Por eso, los investigadores creen que la víctima fue sometida a un ritual en el que se involucró a San La Muerte, el santo de los narcotraficantes, y a Destranca Rua, entidad relacionada con el kimbanda, un culto angoleño, publicó Clarín.

En los allanamientos secuestraron elementos vinculados al culto satánico. Foto. Clarín
Los tres sujetos tienen el cuerpo tatuajes relacionados con un credo oscuro y sangriento, en la piel predominan los tridentes y las mujeres en llamas. En la vivienda de los sospechosos descubrieron música satánica e imágenes en las que predomina la idea del Diablo como entidad superior y en el patio de la pensión hasta encontraron una oveja que los involucrados usarían en sus ceremonias.

MUERTA EN VIDA
Desde 2014, Fernanda estaba muerta en vida, su anterior pareja, el boxeador Ademar Maragel, padre de uno de sus tres hijos, la golpeó brutalmente cuando retiraba dinero de un cajero. Fue detenido pero quedó en libertad.

En noviembre de 2016, Pereyra fue testigo del crimen de Franco Orellano, un hombre vinculado al narcotráfico le había quitado la vida, desde entonces las amenazas se convirtieron en algo frecuente, pero las autoridades no vinculan su homicidio con esos hechos.

Según la investigación que llevan a cabos los fiscales Agustín García y Fabían Flores, los tres detenidos subieron a la joven a una Renault Kangoo y la acuchillaron, luego se la llevaron al descampado, colocaron el cuerpo entre matorrales, maderas y gomas, y lo quemaron. Antes de cometer el homicidio habrían participado de un ritual satánico.

La unidad fue lavada, pero los oficiales detectaron sangre y cabellos de Fernanda en los asientos y el techo.

El viernes 4 de agosto del año en curso, el juez a cargo de la causa, Pablo Yancarelli, acusó a los detenidos por homicidio calificado y les dictó seis meses de prisión preventiva, aunque la investigación se prolongará hasta fines de año.

A mediados de julio, Fernanda había estado en San Rafael, Mendoza, visitando a sus padres y a uno de sus hijos que vive en esa ciudad. Antes de regresar mantuvo una dura conversación con Hernández. El diálogo fue escuchado por la abuela de la joven porque el celular estaba en altavoz. La mujer relató que cuando Pereyra le dijo a su ex que él “no podía matar a nadie”, el hoy detenido le respondió: “Volvé y vas a ver de lo que soy capaz”. Al despedirse, la chica abrazó a su familia y les confesó: “Esta puede ser la última vez que me vean”.

Los investigadores manejan dos hipótesis sobre el móvil del crimen. Una apunta a la violencia que había sufrido la víctima de parte de su ex. Esa relación se habría complicado aún más luego de que Pereyra quedara embarazada, fruto de una relación con otro joven.

La otra teoría apunta a que se trata de un asesinato para atemorizar a la población. Marcelo Henriksen Velasco, el abogado que defendió a la joven en la causa en la que fue testigo del homicidio de Orellana, aseguró: “En mi opinión, esto no tiene nada que ver con violencia de género y mucho menos con la participación de Fernanda en una causa como testigo. Esto es un crimen por una disputa de narcos que pretenden asentarse en la zona”.