Última Instancia…Elecciones en Estados Unidos

Nunca antes en México había existido tanto interés por unas elecciones presidenciales en los Estados Unidos, pero ahora se ha vuelto un asunto de discusiones, especulaciones, comentarios de café y noticia del día, no nada más en los medios masivos de comunicación sino en las redes sociales.

Ese interés, sin embargo, es más que justificado. Aunque lo más seguro es que dentro de unas horas o minutos, a partir del momento en que estoy escribiendo esta columna, habremos sabido quién ganó la contienda. Lo más seguro es que sea Hillary Clinton, para beneficio de los mexicanos, aunque algunos dirían que doña Hillary “no canta mal las rancheras”, respecto de las cosas negativas que puedan presentar para México. No obstante lo anterior, el escenario es definitivamente distinto, si hubiera ganado Trump. No podemos imaginarnos las repercusiones negativas para México que ese escenario pudiera causar, sino las consecuencias  mundiales nefastas que ello generaría.

El mensaje que debemos de recibir no solo los mexicanos sino el mundo entero, es que hay algo mal en el sistema político, económico y social, no solo de los Estados Unidos, sino del mundo entero, de cómo es posible que en pleno Siglo XXI, se presente un fenómeno muy similar al de Hitler en la Alemania nazi, en 1939, que representó la peor tragedia de pérdidas humanas de la historia de la humanidad, acabando con el sistema económico de más de dos terceras partes del mundo.

Lo que estamos descubriendo del fenómeno Trump, es un problema grave sistémico de la democracia estadounidense, que puede permitir que un orate como Trump llegue a estar en la inmediaciones de tomar el poder de la nación más poderosa del mundo, con el manejo de las claves nucleares secretas para desatar el aniquilamiento de la humanidad por un capricho de un rico loco, terco, visceral, que se despierta una madrugada de malas y desata una hecatombe mundial.

En México, debemos reflexionar que representamos para la psique de gran parte del pueblo estadounidense, la percepción de que nuestro pueblo se compone de hordas de barbaros del sur, que amenazan su seguridad familiar y económica, que venimos a cometer toda clase de atrocidades en contra de ellos y les quitamos el pan de la boca, ya sea tomando sus trabajos en Estados Unidos o llevándonos los mismos a nuestro país.

En efecto, una gran parte del pueblo estadounidense reconoce en los mexicanos a un pueblo bueno y amigable, trabajador y responsable, que es aliado y socio de los Estados Unidos. Pero es imprescindible que ambos pueblos el estadounidense y el mexicano, trabajen juntos para eliminar las percepciones falsas que una persona como Trump ha generado con gran éxito.

Es necesario y urgente también, que los Estados Unidos, desarrollen salvaguardas estructurales en su sistema político que eviten que se repita este fenómeno.

Lo acontecido manda una señal al mundo, sobre lo delicado que es el tener una nación tan dominante y tan endeble en su sistema, que pueda poner en jaque a la humanidad entera, permitiendo que una persona desequilibrada como Trump pueda llegar a dominar al mundo.

El pueblo de Estados Unidos, sus gobernantes y liderazgos deben tomar este fenómeno, que por fortuna auguro que va a ser derrotado en las elecciones, para hacer una profunda reflexión de qué cosas hay que cambiar en su sistema electoral, y qué hay que hacer didtinto en los sistemas educativos existentes que han permitido que este fenómeno se incube y crezca de una manera viral.

Para los liderazgos políticos y económicos de nuestro país, este fenómeno nos debe llevar a la reflexión de hacer una gran labor, a profundidad, de acercamiento con el gran pueblo estadounidense, para trabajar juntos en lograr una unificación de Norteamérica, que haga que todos salgamos ganando, que nuestros problemas de inseguridad derivada del tráfico de drogas y falta de Estado de Derecho, ocasionados por esta separación institucional que tenemos en Norteamérica que hace de México un área geográfica de impunidad que incuba grupos de poder no sujetos al orden de un Estado estructurado y poderoso, se solucionen con una labor de unión y colaboración de nuestras tres naciones norteamericanas.

Esta amenaza que todos sufrimos debe de ser el detonante para tener nuevas conversaciones que nos lleven a visualizar claramente que nuestras separaciones pueden destruirnos, incluyendo al mundo entero.

Debemos de desterrar los discursos de odio, xenofóbicos, misóginos, homofóbicos, para entrar en un mundo de amor, perdón, comunicación y comprensión. Impulsemos a nuestros gobiernos a que se comuniquen con sus pueblos y las demás naciones del mundo, empezando por las que se encuentran en sus inmediaciones regionales, como las nuestras en Norteamérica.

Nuestros pueblos tienen una gran oportunidad de trabajar juntos aprovechándonos de nuestras mutuas fortalezas, en unidad y solidaridad.

 

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