Última Instancia… El Gasolinazo y la Reforma Petrolera

En este fin de año, como nunca antes, se han estado distribuyendo innumerables mensajes en las redes sociales, en muchos grupos de Whatsapp, en el Facebook y en Twitter. Estos mensajes o “posts”, como se les denomina en las redes, son de todo tipo. Claro está, abundan los mensajes de desear mejores deseos para el año venidero, de los 15 años de Rubí, de los clásicos memes chuscos, desde los que tienen contenido sexual, hasta los de contenido religioso. Sin embargo, ante el tremendo anuncio del aumento de la gasolina a partir del 1º de enero, se ha venido una avalancha de mensajes de protesta, con grandes insultos a los políticos, desde los consabidos diputados, hasta las mentadas de madre al Presidente Peña Nieto.

En uno de esos mensajes que recibí en este fin de año, destaca un video del discurso de fin de año que el Director General del Periódico Reforma,  Alejandro Junco, dirigió a sus empleados, editorialistas y consejeros, en donde destaca la gran amenaza que existe en el mundo moderno, relativa a la amplia utilización de las redes sociales, a través de las cuales se esparce información falsa, imprecisa y tendenciosa, que ha generado fenómenos como el BRIXIT, el triunfo de Trump, y amenaza a las democracias decaer ante un populismo impulsado por esta clase de información.

En efecto, el famoso megagasolinazo que se avecina, es una amenaza muy grande a nuestra economía, e irrita a la población. Las redes sociales lo han expresado elocuentemente, Sin embargo, se ve una clara estrategia de desviar el foco de atención hacia las oportunidades políticas de posicionar a personajes como López Obrador, que aprovecha estas situaciones para echarle la culpa a la “reforma petrolera”, impulsada por el PAN, con el consenso del PRI.

En una situación tan explosiva como es el aumento del combustible, que sin duda generará un gran proceso inflacionario en nuestro país y va a acendrar la irritación social por los grandes niveles de corrupción imperante en nuestros gobernantes, por la impunidad de los políticos, aderezado por los bajos salarios, los niveles de inseguridad, y las amenazas que se avecinan por los proyectos de Trump, que traerán una avalancha de deportaciones hacia México, una caída de inversión extranjera en nuestro país, y la disminución de las transferencias de fondos de nuestros connacionales a nuestro país, se da el caldo de cultivo ideal para que AMLO una vez más aproveche estas situaciones para impulsarse a la Presidencia de la República.

Así, se esparce como dogma el que hay gasolinazo por la Reforma Petrolera. Esto es falso, el aumento de la gasolina y diésel no se da como consecuencia de la reforma energética que se aprobó en la LXII Legislatura. Este megagasolinazo principalmente ocurre por la devaluación del peso frente al dólar estadounidense, ya que importamos de los Estados Unidos más de la mitad de la gasolina y diésel.

Hay que tomar en consideración que la falta de inversión en PEMEX se ha debido principalmente a que el gobierno, se engolosinó con los ingresos petroleros producidos con la venta de crudo que se obtuvo de yacimientos fáciles de explotar y no se hicieron las reservas necesarias para generar las inversiones requeridas para la construcción de refinerías, que por las restricciones de inversión extranjera en México, antes de la reforma energética, resultaban incosteables, al grado que PEMEX prefirió asociarse en el extranjero para producir gasolina, ya que en México le estaba impedido hacerlo.

Por ello, ahora resulta que el destino nos alcanzó al haber devaluación, que deriva de muchos factores, uno de los cuales es el gran déficit generado por el gobierno de Peña, a través de contrataciones de grandes volúmenes de préstamos en dólares y las bajas expectativas que hay de nuevas inversiones por las amenazas de Trump. , y esto afecta al precio de la gasolina, al combinarse los factores de devaluación y aumento del valor de los hidrocarburos, materia prima de los combustibles.

Pero la principal causa por la que tendremos en México la gasolina más cara que la de nuestros vecinos en Estados Unidos, deriva de la gran carga fiscal que se contiene en el precio de la misma, tanto del IEPS (“Impuesto Especial de Producción y Servicios”), como del IVA.

Si le aumentamos estos dos impuestos y otros costos fiscales al precio de la gasolina, resulta que pagamos un 43% de sobreprecio en México por el consumo de la gasolina y el diésel.

Es decir, ahora el gobierno se aprovechará de estos impuestos para ordeñar a los mexicanos, esperando se generen más de $240 mil millones de pesos nada más por el IEPS.

Como conclusión, el aumento de la gasolina no se da por la reforma energética, sino principalmente por los impuestos y la devaluación.

 

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