!Qué pena!

Los amigos (as) aficionados (as) de cierta edad para arriba, seguros estamos, recordaràn a La Bailaora, a La Cantaora, a La Faraona Lola Flores, quien cantaba: Hay pena, penita, pena, pena de mi corazòn, que me corre por las venas con la fuerza de un ciclòn… y deberas ¡què pena! ver La Basìlica del Toreo, con poca gente y tratando de justificar lo injustificable, parece que la muerte del tirano de Cuba, afectò profundamente a los aficionados a la fiesta brava, en una megalòpolis que tiene millones de habitantes que deberìan, si no reventarla, sì cuando menos hacer una buena entrada, sobre todo cuando al comprar un boleto les regalan otro.

Algo està pasando en la enorme ciudad de Mèxico y entre la raza; ya no van al coso de Los Insurgentes, porque ahora sì se han visto en el ruedo toros, no bravos, pero en fin toros, ya vendrà la bravura con er tiempo y un ganchito; por lo pronto en la corrida del sàbado, los diestros se fueron con las espuertas vacias, siendo ellos: El jerezano Ginès Marìn, vestido de blanco y oro, quien confirmò su alrternativa con “Caballero”, saliendo al tercio y cerrando el festejo con “Abuelo”; Arturo Saldivar de azul y oro, que fue el padrino de confirmaciòn del hispano, tambièn saludò al tercio con “Recuerdo” y nada con “Don Pepe” y como tercer espada Juan Pablo Llaguno de pura plata y testigo de la ceremonia confirmativa, que se vio muy verde con “Platero” y “Aceituno”. Los toros fueron de Josè Juliàn Llaguno.

En la corrida del domingo, los toros fueron de El Vergel, confirmò su alternativa el extremeño Josè Manuel Garrido, quien vistiò de azabache y oro, escuchando aplausos con “Mielero”, aplausos que repite con “Pancholìn, en tanto que el padrino de la confirmaciòn Fermìn Rivera, de obispo y oro, logrò dos elegantes faenas hechas con inteligencia, con seriedad, con sabor torero y si bien escuchò un aviso con “Amoroso”, le cortò una oreja a “Fer”, volviendo a mostrar su calidad artìstica; què torerìa del potosino, vale la pena verlo nuevamente, con plaza llena, en el coso màs grande del mundo. El testigo de la ceremonia señalada, fue el tlaxcalteca Sergio Flores, de grana y oro, otro buen torero mexicano que emociònò al tendido con “Andi”, logrando cortarle las dos orejas a “Cumplido”, despuès de torearlo con la muleta por ambos y matarlo de un estoconazo, para salir a hombros y por la puerta grande. Fue el triunfador de la tarde. Muy por encima los toreros sobre las reses norteñas.

Sigue faltando la bravura y la gente en el tendido, veremos què sucede el pròximo sàbado y domingo, donde se anuncian otros dos buenos carteles, esperando que los aztecas pisen fuerte en la arena, si no quieren que los ultramarianos se les vayan por delante y se lleven las orejas de los tìos en el esportòn. Vale.

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