México y los mexicanos

Al asumir la presidencia de Estados Unidos el magnate Donald Trump, y el haber provocado desde su campaña la incertidumbre, solo ha generado repercusiones negativas en ambos lados de la frontera norte-sur de ambas  naciones y lógicamente una devaluación del peso  mexicano frente al dólar.

El gobierno mexicano y los mexicanos deben estar consientes de la importancia que tiene su nación para la seguridad económica y nacional para el vecino del norte, por ello  para  llevar la relación bilateral hay que estar cerca  como sea indispensable y tan lejos como sea posible como lo dijo en su sexenio  Adolfo López Mateos a cancilleres de relaciones exteriores y embajadores.

No es necesario que le gustemos a los gobernantes de otros países, pero es imprescindible que nos respetemos. Pobre de México tan cerca de Dios y tan lejos de Estados Unidos declaró en su momento el ex presidente mexicano Porfirio Díaz.

La campaña de quien dirige ahora los destinos del país del norte estuvo basada en la emigración y habló de las deportaciones masivas lo que sin duda no es un asunto político. Es cuestión social porque México no tiene odios raciales por la pobreza y la desesperanza.

México no copta a los mexicanos sus aspiraciones de una mejor vida. En nuestro país hay pobreza y desesperanza, por ello muchos de nuestros compatriotas aspiran a emigrar

Fincar un muro en la frontera norte-sur de México-Estados Unidos, como pretende Trum, solo se da en las naciones con dictadura,  seria  una prisión, y con ello violentaría el espíritu de libertad y democracia que tanto   pregona.

Hay que tener diálogos de vecindad no de amigos. De socios no de compañeros, de ricos con pobres. De débiles con poderosos  y no de superiores con inferiores. No de quienes se creen elegido fincando a los otros como condenados. Ellos no son los amos ni nosotros los sirvientes.

Ese pensamiento es realmente la frontera que nos separa a ambas naciones. No es un río, una alambrada o un muro, somos nosotros mismos. A ellos les sirve para  que se protejan a nosotros para defendernos.

La dignidad de México y los mexicanos es prioritaria. Hay que mantener la dignidad para evitar el fracaso de perder nuestra  libertad. La autoridad proviene del orden o el orden  proviene de la autoridad.  La autoridad es  la presencia del orden.

Entre todas las naciones  civilizadas ha habido siempre hombres celosos y virtuosos, que siendo  muy versados en los principios del derecho y de la equidad ayudan a los otros con sus consejos y defienden en los juicios a los que no se encuentran  en estado de defenderse por sí mismos, o que tienen  menos confianza en sus propias ideas que en las luces de estos generosos defensores. Aseveración que un día escuche del  ministro presidente de la Corte, Luis María Aguilar.

Es tiempo de que los mexicanos reconstruyan su propio futuro, recuperen su dignidad como pueblo y hacer de México, que ahora presenta barruntos de tormenta, la nación libre y generosa a la que se aspira.

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