Estados Unidos, la sucesión inesperada

El inicio de una nueva era en la historia de los Estados Unidos esta marcada por el triunfo de los Estados Unidos en las elecciones del 2016 de Donald Trump. El pasado 20 de enero asumió el poder el presidente número 45 y se marca una nueva era donde se hablará del antes y después. Para los estados fronterizos de México, las ciudades y comunidades estarán entre la espalda y la pared pues si le va mal a México los primeros a quienes se afectaran son a los residentes de estas demarcaciones pero si fracasa la política económica de Trump sufriremos los estrados de una nueva recesión con efecto domino a nivel mundial.

“Una gran mentira” así refieren ciudadanos de los Estados Unidos los planteamientos del presidente Donald Trump, existe un pensamiento escéptico  sobre las posibilidades de que las “ofertas de campaña” se cumplan, es decir, el planteamiento principal es que no ha dicho el “cómo” implementará esas políticas públicas impopulares y demagógicas. El dilema en este punto es resolver el acertijo político: será Donald Trump el hombre que cumpla sus promesas como la construcción de un muro, cerrar su economía de mercado y expulsar a todos los inmigrantes o bien pasará a la historia como el presidente más mentiroso de los Estados Unidos.

El beneficio será sólo para el grupo en el poder. Está es una de las premisas que recorren el imaginario de los estadounidenses de quienes dicen que el poder es para poder y quienes estarán en la Casa Blanca sólo beneficiarán a las empresas de quién se ha convertido en el hombre con mayor rechazo social. Las grandes compañías de los hombres de negocios serán sin duda quienes se beneficien más de la llegada del Partido Republicano.

El saldo negativo en la frontera México Estados Unidos es evidente. Durante la toma de posesión como presidente los primeros estragos hicieron que el cruce de vehículos y personas  colapsará, dejando por más de tres horas a quienes intentaban regresar a sus actividades diarias. El efecto colateral de las protestas le pegó a la economía local. Las acciones de protestas a las que claro apoyo, deben ser pensadas en función de los efectos positivos y no perjudicar a los ciudadanos. Hacer un balance de las estrategias beneficiará más a los grupos opositores tal y como ocurrió con la marcha femenina que se organizó a nivel mundial el pasado sábado 21 de enero.

También hay que resaltar que las movilizaciones sociales provocadas por el triunfo inesperado de Donald Trupm tienen dos elementos de análisis. El primero de ellos se refiere los votantes silenciosos en estados clave como Ohio y Pensilvania que salieron de los espacios mas radicales para votar en contra del “status quo” que causó el ejercicio del poder del Partido Demócrata en los últimos 8 años. El otro elemento fue el que se originó en Florida, donde la comunidad latina en su expresión de la ciudadanía cubana salieron a dar su voto a los republicanos. Es decir, hubo un trastrocamiento en las estructuras del poder que pusieron a temblar a las élites gobernantes las cuales de la noche a la mañana pasaron de ser una clase política en el poder a una clase política de oposición.

En conclusión, la nueva era de los Estados Unidos está marcada por la llegada al poder del presidente 45. Se marca un antes y un después a una generación de hombres y mujeres cuyo discurso político polarizó a una nación. Lo blanco y lo negro de la historia Norteamérica trae consigo una disyuntiva de la participación política ya que la falta de diplomacia, negociación política y tacto social pone en predicamento las relaciones internacionales. Finalmente sólo podemos replicar lo que la leyenda de los billetes de un dólar establecen como una  divisa esencial de la ideología “In God we trust” (En Dios Confiamos) y el fantasma de una mala relación no pase a mayores.

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