El posdebate, triunfos y derrotas

El pasado domingo se cumplió un axioma pronunciado por uno de los primeros analistas políticos que abordaron el tema de la sucesión presidencial, Don Daniel Cosío Villegas: “Se sabe bien que no hay acontecimiento político que llame tanto la atención de los mexicanos (y de los extranjeros) como este de la sucesión presidencial”. Los mexicanos en lo general tuvimos a partir del día 22 de abril de conocer a través de la contrastación de ideas y posicionamiento de los candidatos presidenciales la idea del futuro de México en caso de ganar en lo individual cada uno de los 5 panelistas.

A partir del lunes 23 de abril y toda la semana posterior al debate, las mesas de análisis del propio debate tuvieron más tiempo para llevar a cabo la validación de la información presentada por cada uno de los candidatos, descubrieron verdades a medias, mentiras e incluso el ocultamiento de información. El debate fue sobre el propio debate y en donde los posicionamiento de asesores, jefes de campaña, militantes de los propios partidos y asesores de los candidatos llevaron agua a su molino, cumpliendo así un dicho popular “A río revuelto, ganancia de pescadores”.

En el plano del análisis académico, el análisis político no puede ser subjetivo, aunque las apreciaciones personales, las fobias, las militancias activas e incluso los compromisos personales nos deben hacer ver las cosas con el mayor grado de objetividad de los fenómenos analizados. En este punto, quizá no guste la opinión a los amigos o incomode a militantes de partidos políticos, pero el debate tuvo ganadores y perdedores, así como el posdebate ha tenido hasta hoy el mismo rango de opiniones, hubo quienes salieron mejor evaluados que los otros.

El debate en el plano de las propuestas lo gana José Antonio Meade, en el plano de la comunicación política (quien mejor se comunicó con el electorado) fue Ricardo Anaya. Lo pierden Andrés Manuel López Obrador que no supo comunicar sus ideas y también lo pierde Margarita Zavala que no supo ni tuvo idea de que hacer en el debate (dio la impresión que no se preparó). Jaime Rodríguez tuvo la mejor participación polémica, pero por lo mismo fue uno de los más criticados.

El posdebate lo gana Ricardo Anaya, fue más sensual la seducción con el electorado aunque los analistas no dejaron pasar desapercibido el papel de las ideas serias y la experiencia en el gobierno de José Antonio Meade. El tema del voto útil salió a relucir, aunque aún es muy pronto que fructifique la propuesta ya que faltan 2 meses de campañas, dos debates más y la guerra sucia (propaganda negra) empieza a salir a las calles a través de las redes sociales, los medios de comunicación y en acciones muy concretas que hoy en día nos dicen que nada está definido aún, las tendencias electorales van a cambiar hacia un lado o hacia el otro: “Caballo que alcanza, gana”.

Tanto el debate como el posdebate van a influir en las orientaciones políticas de los ciudadanos. La manera y la intensidad en la que se reflejen los efectos será en los resultados de las próximas encuestas profesionales, que no estén “manoseadas” y que permitan entonces saber con cierto grado de objetividad la opinión de los potenciales electores. De lo que estamos seguros es que las encuestas se mueven por que se mueven… no es estático el resultado aunque algunos piensen que seguirán igual las tendencias.

En conclusión, tuvimos la oportunidad de ver un debate diferente, un posdebate muy mediatizado, encuestas por venir y que medirán el impacto directo de los candidatos y sus propuestas sobre el electorado. El próximo debate será más visto, ya que el anterior del día 22 de abril alcanzó un 40% de los televisores encendidos según fuentes de Nielsen IBOPE. Me resta sólo preguntar a Usted ¿Quién ganó desde su perspectiva el debate y el posdebate?

Jefe de Información