Con la renuncia de Rivera inicia la sucesión en la Iglesia católica

Este martes,  el cardenal Norberto Rivera Carrera cumple 75 años y según lo marca el Código de Derecho Canónico, el purpurado debe presentar su renuncia al papa Francisco.

De esta manera, comienza la búsqueda de un nuevo Arzobispo Primado de México.

El viernes pasado circuló el rumor de que el cardenal ya había presentado su renuncia en persona, y que se encontraba en Roma; ante ello, el vocero de la Arquidiócesis, Hugo Valdemar, desmintió a El Financiero que eso haya sucedido. La dimisión se envía el 6 de junio, afirmó.

Una vez que el pontífice tenga la misiva del cardenal mexicano, el proceso para que deje la Catedral Metropolitana “puede tardar días, meses o años”, aseguró Valdemar.

Mientras tanto, Norberto Rivera “seguirá siendo Arzobispo Primado de México, gozando de todas las atribuciones y responsabilidades, hasta que el Papa acepte su renuncia y nombre a su sucesor”, añadió.
Se trata de un procedimiento burocrático que recae en la Santa Sede, no hay un periodo estipulado para que el Papa acepte o decline la renuncia, pero el académico del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, Jorge Traslosheros cree que este trámite será corto: “es evidente la poca simpatía que hay entre el santo padre y el cardenal Rivera”, dijo en entrevista.

Para la búsqueda del reemplazo del representante de la más grande diócesis del país, actúan tres instancias al mismo tiempo. La iglesia local, bajo la coordinación del nuncio apostólico, Franco Coppola; la Congregación de los Obispos, que está encabezada por el cardenal Marc Ouellet —quien fuera presidente de la Comisión Pontificia para América Latina; es decir, conoce bien a los obispos mexicanos—, y por último el papa Francisco, quien tiene la última decisión.

“La Arquidiócesis es una de las más importantes del mundo, por su tamaño y número de católicos y además porque está en la ciudad, en un campo de concentración de poderes, de experimentación política, la densidad cultural de la Ciudad de México es comparable prácticamente con cualquier urbe de América Latina”, explicó Traslosheros.

Basado en la importancia de la sede y en las necesidades de la Arquidiócesis: “hay una situación de crisis y desaliento entre los católicos de la Ciudad de México, se necesita una persona, un pastor que tenga una enorme capacidad y cercanía con la gente”, por lo que surgen los nombres para suceder a Rivera.

Uno de los principales candidatos es el cardenal y arzobispo de Tlalnepantla, Carlos Aguiar Retes, “muy cercano al papa Francisco, significa que hay una gran empatía, una continuidad del proyecto pastoral del Santo Padre”.

Otros nombres que se manejan son Víctor Sánchez Espinosa, arzobispo de Puebla —cercano a Rivera Carrera—; y Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca —que libra una batalla con el gobierno de Morelos—.

Mientras tanto, la Arquidiócesis que no queda acéfala y Norberto Rivera lo sabe, tanto que al finalizar su homilía de este domingo sentenció: “yo me voy a ir como Arzobispo, el día que el Papa me lo diga. El Papa es el que me nombró Arzobispo de México y el día que él me diga: ‘Ya llega otro en lugar tuyo’, ese día me voy muy contento y muy alegre”.